Soy superficial. Siempre lo he sido y siempre lo seré. Me canso fácilmente de ver siempre el mismo paisaje y por eso experimento conmigo misma, esa ha sido la forma de vengarme con el mundo que me rodea. Creo que el día que deje de ver lo que veo todos los días al salir de mi casa ese día seré feliz sin maquillaje y sin lucir fabulosa. Me llamo montaña de contradicciones.
Lo superficial me hace sentir, me hace valorar a las personas por lo que veo, por lo que intuyo y por esa pequeñas cosas que la mayoría sienten verguenza de admitir ya que los aleja de la ansiada etiqueta de "irreverentes".
Siempre serás juzgado por mí, nunca lo pongas en duda. Una mirada... oh miradas! una sonrisa o un simple gesto pueden hacerme sentir cualquier cantidad de cosas inimaginables. No finjas, me daré cuenta.
Necesito aclarar varias cosas:
- Me fascina ser alta y delgada no pienso sentirme mal por las personas que no lo son.
- Estoy orgullosa de mi cultivado buen gusto y no pienso sentirme mal por los que no lo tienen.
- Simplemente escribo esto para leerme y que me lean. Me visto para verme y que me vean. Esto en mi caso no me hace falsa, me hace sincera.
- Me gusta el dinero, la ropa nueva y los centro comerciales. Siento tanto placer que a veces tiendo a sentirme muy culpable. A veces cuando estoy sola, en el lugar indicado con el olor y sonido indicado, siento que soy feliz y que no necesito nada ni a nadie más.
Lo que quiero decir a mi manera (muy a mi manera), es que cada quien debe valorar lo que le gusta de sí mismo sin temor a que los demás se sientan ofendidos.
Lo tienes? Muéstralo! Grítalo! Algunos sabremos valorarlo sin temor a admitirlo.
